Decálogo ágil, escrito en los años 30

Decálogo ágil, escrito en los años 30

Hablamos de agilidad a la habilidad de cambiar la posición de un cuerpo de manera eficaz. Típicamente atribuible a una persona que controla de forma total sus partes del cuerpo y puede moverlas con rapidez y soltura.

Los últimos años y décadas el concepto de agilidad se ha transportado hacia los equipos de trabajo y a las organizaciones. Scrum es un frameworks ágil que nos facilita acercarnos a esta habilidad.

El framework nos abre las puertas hacia un mundo lleno de nuevas ideas, intrigante y con muchos desafíos por delante. No existe un único camino, cada equipo debe encontrar el suyo. No demos nada por sentado.

Scrum, de forma moderada, nos permite alejarnos de las estructuras jerárquicas y controladoras, muy presentes a día de hoy en las organizaciones. Se proponen alternativas colaborativas y basadas en los principios de la autogestión.

Ningún cambio auténtico será fruto de la obediencia o la coerción. Nunca vendrá impuesto desde arriba. Siempre nacerá en las bases, al nivel del individuo. Todos somos una parte responsable e implicada para el cambio.

El decálogo de 1931

Días atrás un amigo compartía en Facebook un decálogo republicano, encontrado en Can Pinyonaire, en Mollet del Vallés (Cataluña) durante la Segunda República española.

Podemos encontrar el decálogo en el libro República Payesa. Como veremos la agilidad comparte el ideario de este decálogo, de este mundo mejor que muchas corporaciones están aplicando desde sus bases. 

  1. Amar la justicia sobre todas las cosas
  2. Rendir culto a la dignidad
  3. Vivir con honestidad
  4. Intervenir rectamente en la vida pública
  5. Cultivar la inteligencia
  6. Propagar la instrucción y el conocimiento
  7. Trabajar
  8. Ahorrar
  9. Proteger el débil
  10. No procurarse beneficio propio a costa del prejuicio de otras personas humildes

Cataluña y otros territorios del Estado español fueron mayoritariamente anarquistas durante este periodo. El decálogo se centra en un comportamiento honorable para el individuo.

Agilista o anarquista?

Una de las lecturas que más me han divertido durante los últimos años es el libro Por Un Scrum Popular. Se trata de un conjunto de ensayos alrededor de scrum y en contra de su comercialización.

La lectura de este decálogo me han transportado directa a la lectura del capítulo Anarquía ágil. Seguramente la palabra anarquía te produzca cierto rechazo. Es probable que la asocies a cócteles Molotov, espirales de caos, falta de cohesión o violencia extrema.

La agilidad es una forma compasiva de anarquía.

El anarquista compasivo exige que sus semejantes estén siempre en pie de igualdad, estimula las soluciones emergentes, deposita el poder en el individuo y busca evitar la deshumanización y marginación del trabajador.

Tanto el decálogo como la descripción del anarquismo compasivo nos generan muchos paralelismos con la agilidad. Es curioso que la palabra anarquista sea rechazada en el mundo corporativo y cada vez más corporaciones incorporen la agilidad en sus modelos de trabajo.

Vamos a profundizar en la palabra anarquista. Tobias Mayer, en el ensayo mencionado, recoge un buen número de citas que describen la anarquía de un modo que también se puede entender la agilidad.

Si bien la definición más difundida del anarquismo lo describe como un movimiento violento, opuesto a la existencia de un Estado, el anarquismo lo describe en verdad una tradición mucho más sutil y matizada que aquella definida a partir de una simple oposición gubernamental. Los anarquistas se oponen a la idea de que el poder y la dominación son necesarios para la sociedad y en cambio abogan por formas de organización social, política y económica más cooperativas y contrarias a todo tipo de jerarquías. L. Susan Brown 

Anarquismo, para mí, significa no solo la negación de la autoridad, no solo una nueva economía, sino una revisión de los principios de la moralidad. Significa el desarrollo del individuo, así como también la afirmación del individuo. Significa responsabilidad por uno mismo y no la veneración del líder. Voltaire de Cleyre 

La gente se olvida que la industria no es un fin en si mismo, sino que debería ser solo un medio que permita al hombre asegurar su subsistencia material y lograr que le sean accesibles las bendiciones de una cultura intelectual más elevada.Cuando la industria es todo y el hombre no es nada comienza el terreno del despiadado despotismo económico, cuyo funcionamiento no es menos desastroso que el de cualquier despotismo político. Rudolf Rocker 

El anarquismo es una filosofía de libertad. En un corpus de ideas revolucionarias que reconcilia, como no lo hace ningún otro concepto revolucionario, la necesidad de libertad individual con las demandas de la sociedad. Es una filosofía que comienza por el individuo y trabaja de forma ascendente, en vez de comenzar por el Estado y luego descender. La estructura social en una sociedad anarquista se reduciría cuidadosa y conscientemente al mínimo posible y sería meramente funcional, donde hiciera falta organización, se mantendría, pero no habría organización por la organización misma. Esto ayudaría a evitar que las organizaciones se petrifiquen hasta transformarse en instituciones, el núcleo duro de la institución gubernamental. Bill Christopher, Jack Robinson, Philip Sansom y Peter Turner 

Es la compasión lo que impide que la anarquía se degenere en caos violento así como también previene que la autonomía individual se convierta en insolencia e indiferencia por los otros. La anarquía impide que nuestra compasión se convierta en una carcaza vacía de cualquier autenticidad - es lo que impide que nuestro amor por los otros se convierta en una mercancía que se nos vuelve a vender o en un ardid para lograr nuestro consentimiento para los dictados de la autoridad. La anarquía compasiva trata de encontrar y apreciar ese alma genuina que existe en los seres humanos, manteniéndola libre de toda autoridad, sumisión, moralismo y roles estáticos. anarchopedia.org

Soy anarquista no porque crea que el anarquismo es el destino final, sino porque no existe tal cosa como el destino final. Rudolf Rocker

Conclusiones

La agilidad ofrece al mundo corporativo, a las organizaciones y a los equipos la libertad para explorar fuera del perímetro de aquello que se considera correcto o apropiado. El mundo y las personas estamos cargados de buenas ideas.

Voy a montar un comando organizado armado de ideas cargadas de amor.

Los pioneros y defensores de la agilidad mencionan a menudo la valentía como un valor clave para el cambio auténtico, para la revolución ágil.

Todo cambio nace en la persona, en el comportamiento individual. Hace falta coraje para traspasar más allá de los límites de nuestra seguridad. Necesitamos descubrir y escuchar todas esas buenas ideas consideradas despreciables o peligrosas.

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Pitu Sabadí
Pitu Sabadí
TDD and Agile enthusiast

CEO en Please Networks. Profesor de Agile en el Máster de UIUX en ESDi. Fullstack developer y believer en la vida real. El trabajo en equipo, la mejora continua y las dinámicas de grupo constituyen las motivaciones de este blog.